I love mi culo
Nacional: en las ciudades Madrid, Fuenlabrada, Valencia y GijónCon motivo de la visita a España del escritor Brandon Sanderson para presentar Viento y Verdad, Penguin Random House se enfrentaba a un reto claro: trasladar el universo épico, mágico y espectacular de sus libros al espacio real. No se trataba solo de comunicar un lanzamiento editorial, sino de convertir la ciudad en una extensión de su imaginario fantástico.
La estrategia partió de un insight poderoso: las tormentas son uno de los elementos más icónicos del universo narrativo de Sanderson. Si los lectores las reconocen como símbolo de su obra, la campaña debía hacerlas tangibles en el mundo real. Para ello, se transformó un soporte cotidiano como las marquesinas de autobús en un fenómeno extraordinario.
Ubicada en un lugar clave de Avilés durante el Festival Celsius 232 —uno de los principales eventos de literatura fantástica en España—, la pieza convirtió el Mobiliario Urbano en una experiencia inmersiva capaz de conectar directamente con la comunidad fan y con el público general.
La marquesina dejó de ser un soporte publicitario estático para convertirse en un dispositivo narrativo vivo gracias a la integración de efectos lumínicos sincronizados que simulaban relámpagos reales, realizando una recreación fiel del lenguaje visual de las tormentas del Cosmere.
El resultado fue una acción que no solo se veía, sino que se experimentaba. Una intervención donde la tecnología y la creatividad se fusionaron para romper los límites del medio exterior.
Más allá de la innovación técnica, la campaña destacó por su capacidad de contextualización: la acción no podría existir en otro lugar ni en otro momento. La coincidencia con el festival y la visita del autor elevó la intervención a un homenaje urbano, completamente alineado con el territorio cultural y emocional de la audiencia.
La acción transformó un elemento cotidiano de la ciudad en un punto de peregrinación para fans, asistentes al festival y curiosos, convirtiéndose en uno de los focos de atracción más notorios del evento.
La marquesina generó alta concentración de público en torno a la instalación, consiguiendo amplificación orgánica — a través de contenidos compartidos en redes sociales —, elevado nivel de interacción y fotografía espontánea y, sobre todo, una conexión emocional directa entre la obra, el autor y su comunidad.
En definitiva, la campaña logró trascender su función publicitaria para convertirse en contenido cultural y experiencial, demostrando que el medio Exterior puede dejar de ser soporte para convertirse en escenario.
Una acción que no solo comunica una historia, sino que la materializa en el espacio público, convirtiendo la fantasía en algo visible, tangible y compartido.













