Cuenta atrás para un estreno explosivo
MadridConvertir la Gran Vía en un único escaparate monumental durante casi una hora, sincronizando todas las pantallas digitales del eje Callao – Plaza de España como si fueran un solo soporte coreografiado. Y, sobre todo, romper la cuarta pared: hacer que lo que ocurría dentro del spot ocurriera también fuera de él.
Mientras el spot "Una Historia de Navidad" se proyectaba simultáneamente en las 27 pantallas, los elementos protagonistas del relato —cascanueces, copos, motivos navideños— saltaban de una fachada a otra ganando protagonismo, conectando los teatros entre sí y construyendo una coreografía visual coherente a lo largo de medio kilómetro de Gran Vía. Cada edificio dejaba de ser un soporte aislado para convertirse en parte de una misma historia en movimiento.
Y entonces, llegó el momento.
En el spot, los muñecos de nieve lanzan nieve. En ese mismo instante, desde la marquesina del Palacio de la Prensa, comenzó a caer nieve real sobre la calle. La ficción audiovisual y la experiencia física se sincronizaron. Lo que ocurría dentro de la pantalla, ocurría también fuera. Los viandantes se detuvieron, levantaron la cabeza, sacaron el móvil. Durante una hora, la Navidad del spot se materializó en la Gran Vía.








